De la reina Isabel I de Castilla conocemos y estudiamos muchos aspectos de su vida y su reinado, pero siempre ha trascendido mucho más la parte pública que la privada, y cada vez es mayor el número de preguntas que recibimos interesándose por esa parte más íntima, más doméstica y aparentemente menos protocolaria. Y para conocer alguno de esos detalles más privados debemos acercarnos a ese órgano de gestión, podríamos decir “doméstica”, que era la Casa de la Reina.

Pero, ¿qué es la “Casa de la Reina”?

Cuando en aquella época se habla de la Casa de la Reina se refiere al grupo de personas que acompañaban a la reina en todo momento, desde el personal que realizaba labores de administración, seguridad, asesoramiento… hasta el personal de servicio y criados. Sólo de éstos últimos aparece registrado que en 1503 había 537 personas que desempeñaban funciones al servicio de la Casa de la Reina.

Pero la Casa de la Reina no sólo estaba formado por este personal de servicio, dirigido y encabezado por la propia monarca, sino que también formaban parte de ella los muebles, paños, tapices, joyas, telas, ropas… Es decir, todo lo necesario para el desarrollo del día a día de la reina tanto en lo público como en el ámbito privado.

Tanto Isabel como Fernando tenían su propia casa con su propio personal, ya que pasaban largas temporadas separados. Además, debido a la itinerancia de la corte de los Reyes Católicos este órgano tenía que estar muy bien organizado, teniendo en cuenta el volumen de personas que dependían de él, la importancia de sus labores y de lo que llevaban consigo.

¿Cómo se organizaba la Casa de la Reina dentro de un palacio?

Teniendo en cuenta que la corte de los Reyes Católicos era itinerante, hay que precisar que no todos los alojamientos contaban con las mismas distribuciones y estancias. Pero, según nos cuenta Domínguez Casas, las residencias reales solían contar con tres espacios diferenciados: además de las dependencias del servicio estaban las salas de aparato y el espacio privado de los monarcas.

Plano del Palacio Real de Medina del Campo, con planta para hacer alcaicería (1575).
Dibujo de Dominguez Casas a partir de un plano del Archivo General de Simancas.

Las salas de aparato. Refiriéndose a los grandes y lujosos salones ricamente decorados donde recibían a sus visitantes e invitados. Se podría considerar la parte más pública de palacio y que en el caso de Medina del Campo aparece documentada como “sala rica” o “sala real” y parece ser que estaba situada al otro lado del primer patio o patio principal.

El espacio privado, separado por sexos, es decir, los aposentos de la Cámara del Rey y los Aposentos de la Cámara de la Reina. Cerca de ésta última y dependientes de la misma solían estar los aposentos del príncipe y las infantas. Estos aposentos reales no eran una única estancia, sino un conjunto de espacios con funciones diferentes donde se desarrollaba la vida privada propiamente dicha. Donde la reina se vestía, dormía, comía y donde se guardaban los objetos más personales e íntimos. En el caso de Medina del Campo estos aposentos, ya desaparecidos, estaban situados en el segundo patio al que se accedía desde el patio principal a través de un espacio cubierto. El acceso a los aposentos se ralizaba a través de una antecámara en la que había una puerta decorada con una “Y” y una “F”.

Como hemos dicho, estos palacios en los que se alojaban lo reyes eran todos diferentes tanto en estilo y desarrollo arquitectónico como a nivel funcional de sus estancias. Pero si que es probable que compartieran la decoración de la que gozaban cuando alojaban a los monarcas. Ya que la mayoría de estos palacios sólo se decoraban cuando los reyes se hospedaban en ellos y gran parte de la decoración era itinerante, igual que el resto de la corte.

¿Qué labores se desempeñaban dentro de la Casa de la Reina?

Isabel dispuso de casa propia desde 1468, momento en el que fue nombrada Princesa de Asturias por su hermano Enrique IV, y a partir de ese momento comenzó a configurarla con personas de confianza. Gran parte de ellas eran hombres que desempeñaban tanto altos cargos como puestos de menor cualificación, pero la presencia de mujeres también fue muy importante en esta casa. Además, la reina Isabel aprovechó para formar alianzas con grandes familias haciendo que miembros de ellas formaran parte de su casa, su privacidad y su intimidad.

De todas estas personas que tenían un cargo dentro de la Casa de la Reina, era el Mayordomo Real el que ejercía de jefe de la Casa de la Reina. Tras él había otros grandes puestos como el de Camarero Mayor que era el máximo responsable de la Cámara de la Reina y, entre otras cosas, se encargó de inventariar todos los objetos que componían la casa. Esto último fue labor de Sancho de Paredes y su esposa Isabel Cuello.

Tras ellos, otros muchos cargos como el de Despensero Mayor, Contador Mayor, Cocinero Mayor (que junto a dos ayudantes, dos alenteros y un portero formaban parte del equipo de cocina), Caballerizo Mayor, Dueñas de Cámara, Mozos de Cámara, Reposteros de Cama, camareras, cobijeras, mujeres de cámara, panaderas, reposteras, lavanderas… Un sinfín de cargos y puestos que junto a la itinerancia de la corte hacía que la organización de esta casa fuera mucho más compleja de lo que en un principio podríamos pensar.

Por David García Esteban.

Historiador del Arte, conservador y gestor cultural.

BIBLIOGRAFÍA:

DOMINGUEZ CASAS, R. Arte y etiqueta de los Reyes Católicos. Artistas, residencias, jardines y bosques. Alpuerto. Madrid. 1993.

LÓPEZ MONTILLA, María Jesús. La casa de Isabel la Católica. Espacio privado o público. Revista de Arte, Arqueológia y egiptológia DJESER. Nº1-2011.

MARTÍN BARBA, J. J. (2019). Sancho de Paredes y los libros de la cámara de Isabel I de Castilla: una aproximación. Medievalismo, (29), 247-296. https://doi.org/10.6018/medievalismo.407011

ZALAMA RODRIGUEZ, M.A. La infructuosa venta en Almoneda de las pinturas de Isabel La Católica”. Universidad de Valladolid. 2008.