Escudo y firma de la princesa Isabel en 1473.

De muchos es sabido la devoción que la reina Isabel profesaba a este santo, algo que ya dejó marcado cuando era princesa de Asturias dónde aparecerá por primera vez la iconografía de San Juan, el águila, en una representación que ella misma realizó de su escudo personal.

Juan el Evangelista era uno de los discípulos de Jesús, dicen que el más predilecto. Es el único que estuvo presente en el Calvario y se le encomendó la labor más importante por parte de Jesús, cuidar de María. También fue el primero en llegar al sepulcro vacío de Jesús y se dedicó con gran predicación a expandir la religión fundando comunidades cristianas. Se encargó de cuidar a María y la acompaña hasta su muerte.

Fue perseguido y arrestado metiéndolo en una olla hirviendo de la cual salió vivo y fue desterrado a la Isla de Patmos. Una vez fuera de peligro volvió a la ciudad de Éfeso donde escribe su famoso Evangelio. Debió morir en el año 100.

De los cuatro evangelios, el que escribió San Juan es considerado el más elevado por su grado de espiritualidad. La elevación del espíritu, el estilo y el lenguaje con el que está escrito hace que uno se eleve al leerlo, por lo que se ha relacionado con las aves y concretamente, el águila.

Miniatura con la imagen de San Juan Evangelista. Breviario Isabel la Católica.

El título de “Católicos” le acompañaba a Isabel y a su esposo desde que el Papa Alejandro VI en 1496 les había nombrado ejemplo de unificación. Las virtudes personales que presentaban estos reyes ayudaban también a ser base fundamental para tal nombramiento. Por lo que de todos es sabido el fervor que profesaba la reina Isabel por la religión.

Sabemos que la reina era devota de la Virgen María, de Santiago Apóstol, de la Virgen de Guadalupe y también de la Virgen de las Angustias, pero será el Santo protagonista de nuestras palabras el que caló de una manera más profunda en la vida Isabel. Desde su infancia destacó por esa estrecha relación hacia lo religioso y no es de extrañar que leyera con gran detenimiento los cuatro evangelios y fue aquel, el que escribió San Juan con el que empatizó más la reina Isabel. De ahí, que le acompañe desde su juventud cuando en 1473 siendo princesa de Asturias represente por primera vez un escudo cuartelado de Castilla y León sustentado por la iconografía de este santo, un águila. Después también fue incorporado al escudo conjunto que crearon los Reyes Católicos, representando a un águila real, de sable, nimbada de oro, con el pico y las tareas de gules y un alo de oro.

La teoría religiosa es la razón de porque Isabel coloco en su escudo este animal, pero el águila es un ave que siempre ha ido unido a la realeza, por eso muchas veces aparece representado en la heráldica, ya que simboliza poder y respeto, capaz de avistar desde la alturas todo aquello que ocurre. Así lo hizo Carlos I de España que sustituye el águila de San Juan por el águila Imperial, más propio de la rama de los Austrias.

Doble excelente con la imagen de los Reyes Católicos y su escudo portado por el Águila de San Juan.

Acabamos estas letras aportando que el nombre propio de Juan acompaño a Isabel desde siempre y podemos aventurarnos a pensar que este hecho unido evidentemente al religioso influenciará en su devoción. Juan estaba unido a nombre de reyes, así lo eran su padre, su suegro, su heredero y su hija, aquella reina que unió las dos coronas, Juana.

Por Beatriz Calvo.

Bibliografía

DE AZCONA, Tarsicio. Isabel La Católica, vida y reinado. La esfera de los libros, 2002

  1. AA., Isabel la Católica en la Real Academia de la Historia, Real Academia de la Historia, 2004.

Breviario de Isabel la católica. The British Library, Londres. M.Molerio.