Desde época prerromana el vino se fue poco a poco haciendo hueco hasta convertirse en un elemento habitual tanto para los grandes banquetes como para calmar la sed de los peregrinos. Aunque para el pueblo vacceo el vino ya era importante, hay que esperar a la época de la Reconquista para que las vegas fértiles de Castilla y sus grandes viñedos dieran como frutos excelentes caldos cada vez más reconocidos. Ya desde el siglo XI, estas viñas dieron muy buenos vinos, como el vino oscuro de Toro, famoso en el Medievo, o los buenos caldos del siglo XVI, como el de Alaejos, Medina del Campo, Cigales o Rueda.

Y es en ese momento, a partir de los siglos XV y XVI, cuando el vino empieza a convertirse en un elemento importate a nivel cultural y en una fuente de desarrollo económico para muchos puntos de la Península debido al aumento de su demanda y su producción.

Pero, ¿qué vino se bebía en los banquetes de palacio?

Detalle del tapiz el Banquete de Asuero y degradación de la reina Vasti (s.XV). Museo de tapices de La Seo de Zaragoza.

Esta fama e importancia adquirida con el paso del tiempo permitió que el vino se fuera haciendo un importate hueco en la Corte de la reina Isabel, donde los caldos castellanos eran protagonistas en los banquetes con los que homenajeaban a nobles y embajadores extranjeros. Solían reservar para estas importantes ocasiones los mejores caldos tintos y el Dorado castellano. Además, hay constancia de que la villa de Medina del Campo era una de las principales proveedoras de vino blanco a la corte de los Reyes Católicos. Esto propició su fama tanto a nivel nacional como internacional, llegándose a hablar de estos caldos castellanos en lugares como Flandes.

Parece ser que los vinos de la Tierra de Medina llegaron a ser tan importantes para la Corte que estuvieron bajo la protección de la Reina, ya que los viticultores de la época consiguieron evitar que se trajera vino de otras zonas, además de la autorización de la Reina para aumentar el número de majuelos plantados y, por consiguiente, la producción de vino.

De cómo eran los caldos que se servían en aquella época sabemos un poco más gracias al cardenal Cisneros, confesor de la reina Isabel, que poco después de la muerte de la monarca, encargó a su capellán, el agrónomo Gabriel Alonso de Herrera, un Tratado de Agricultura General que repartió de manera gratuita entre los labradores. Gracias a este documento podemos saber las características de las uvas y del vino que se producía en tierras castellanas.

Vino dorado en damajuanas. Bodegas de Alberto. Serrada (Valladolid).

<< Lo castellano blanco es un linaje de uvas que hace los racimos pequeños, redondos y apretados; la uva redonda y tiesta aunque tierna. Quieren arenales gruesos y cascajales. Es vino de buena manera […].>>

<<Las uvas tintas […]. Las principales de todas son las castellanas: estas son unas uvas prietas que hacen el racimo antes pequeño que grande, espeso; tienen el grano menudo, y muy tierno el hollejo, y las cepas son bajas; quieren tierras sueltas, areniscas ó altos: en lo vicioso carga mas, mas púdrese mucho: el vino dello es mejor que de ninguno otro tinto; es claro y suave, y guárdase largo tiempo: esta uva madura antes que otra ninguna tinta. >>

Gabriel Alonso de Herrera, Agricultura General (1513)

¿Sabías que en Europa seguimos teniendo buen vino gracias a los viajes de Colón?

La vid, al igual que otros productos, llegó al “Nuevo Mundo” de la mano de los colonos españoles. La uva se extendió muy rápidamente por todo el continente. En el siglo XIX llegó la filoxera a Europa (insecto originario de América, parecido al pulgón, que ataca a las hojas y raíces de las vides, aniquilando rápidamente grandes extensiones de viñedo). Las raíces americanas ya se habían adaptado a la enfermedad, pero era totalmente nueva en Europa, así que en pocos años esta plaga se extendió por todas las vides europeas, hasta prácticamente su desaparición. La única solución viable que se encontró fue injertar las variedades de uvas europeas en cepas americanas, resistentes a la filoxera.

Por David García

Bibliografía:

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VALDEÓN BARUQUE, Julio. Artes y Cultura en la época de Isabel la Católica. ÁMBITO, 2004.

ALONSO DE HERRERA, Gabriel. Agricultura General (1513, Alcalá de Heneares). Plataforma digital del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

https://www.mapa.gob.es/es/ministerio/servicios/informacion/plataforma-de-conocimiento-para-el-medio-rural-y-pesquero/centenario/indice-1513.aspx .

PEÑÍN, José. Historia del vino. ESPASA, 2008.

SÁNCHEZ SÁEZ, David. Historia Económica, Social y Cultural del Vino en la Ribera del Duero Vallisoletana. www.davidsanchezsaez.com

DOMINÉ, André. El vino. Könemann, 2004.