Las alianzas internacionales trazadas por los Reyes Católicos tienen su reflejo en todas las artes de su momento, centrándose este artículo en la música, como ejemplo de diversidad en los gustos de la época.

Tríptico de la Virgen y ángeles músicos, anónimo flamenco de comienzos del XVI, capilla de Santa María del Castillo, Medina del Campo.

El siglo XV en la Península es una época marcada por las relaciones con todo el continente debido a los viajes, el comercio y las alianzas matrimoniales de las diversas coronas. Todo esto, junto con la influencia estética de la cultura musulmana y judía, tiene obviamente su repercusión en el ámbito musical: en la Corona Castellana se conocía la obra de músicos contemporáneos neerlandeses, franceses y franco-flamencos y las obras de producción peninsular además tienen reminiscencias de las tres culturas que allí convivían. En éstas se da una fascinación por lo folclórico y una búsqueda de lo popular. Crónicas de la época narran cómo Isabel y Fernando encargaban en ocasiones componer romances o villancicos de carácter popular con letras de temática religiosa para que el mensaje llegara mejor al gran público.

Tras la muerte de Isabel, Fernando ordenó reorganizar las capillas musicales antes separadas por coronas en una sola. Con la llegada de la heredera desde Flandes y de su esposo Felipe de Habsburgo, entre 1501 y 1506 comienzan a aparecer músicos flamencos en Castilla, como Alexandre Agricola. Juana conservaría esta capilla extranjera a la muerte de su esposo.

Compartimento de un retablo con la Virgen, el Niño y ángeles músicos; Jaume Cabrera; primer cuarto del siglo X; Museo Episcopal de Vic.

Al hablar de los compositores de la época de los Reyes Católicos hay que destacar las figuras de los religiosos Juan del Encina y Juan de Anchieta. Del Encina no sólo fue conocido por su música, gran parte de ella vocal y profana realizada para los duques de Alba y pontífices como Alejandro VI, Julio II o León X, sino que despunta especialmente en su faceta literaria al ser considerado el padre del teatro español. Además de todo ello hay que citar, en relación a los Reyes Católicos, su célebre lamento Triste España sin ventura, realizado por la muerte del heredero, el príncipe Juan.

https://www.youtube.com/watch?v=pvQsO1th3Ok

En cuanto a Juan de Anchieta, es probable que cantara en el coro de la capilla de Enrique IV de Castilla (monarca del cual se dice que era buen tañedor). Se sabe que posteriormente estuvo al servicio de Isabel y Fernando como capellán y cantor, como maestro de capilla del príncipe Juan y que además sirvió a Juana y tras viajar por Flandes e Inglaterra acompañó a esta reina en su retiro a Tordesillas. También fue el maestro de sus hijos (entre ellos del heredero Carlos). Siguió desempeñando cargos musicales en la familia real en la corte de Fernando y luego de Carlos I.  Destacan sus obras profanas en castellano para festejos y religiosas en latín.

https://www.youtube.com/watch?v=QhqrE-rHDW0

En lo tocante a los géneros musicales del momento, hay que tener en cuenta que la música vocal era más importante que instrumental. Los instrumentos solían acompañarla, pero todavía no estaban desarrolladas las piezas independientes para ellos. Los géneros vocales se subdividen, por su mensaje y los momentos en los que se interpretaban, en música religiosa y profana. La primera tenía una gran calidad y era deudora de las formas medievales, con obras interpretadas sobre todo a capella (aunque en ocasiones el órgano las acompaña o las voces iban dobladas por instrumentos). Suelen ser composiciones de estructura contrapuntística imitativa, armonía horizontal y textos en latín.

La profana suele tener textos en lengua vernácula y estructuras sencillas basadas en lo popular. Cabe destacar el romance (canción estrófica narrativa de temática variada) y el villancico. Este segundo suele tener textos en castellano o portugués y derivada de las cantigas medievales de copla y estribillo. La denominación hace referencia a los cantos que los habitantes del medio rural (villas y aldeas) efectuaban en determinadas festividades, aunque posteriormente se asocie a temática religiosa navideña. Durante el reinado de los Reyes Católicos el villancico es muy vertical y nada contrapuntístico (muy homofónico), presenta una estructura silábica y las melodías son tratadas con reminiscencias populares.

También hay que destacar la danza o música para el baile, procedente también de la tradición de la Edad Media, dividida en danza alta (popular, de pasos más acrobáticos) y danza baja (aristócrata, movimientos más asentados). Muchas se desarrollan en pares (ritmo ternario más movido junto a otra lenta en binario). Destacan la pavana, la gallarda o la folía, aunque en cada corte se aprecian unas propias.

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Imagen de la portada del álbum con la grabación del Cancionero de Palacio de Hespèrion XX (dirección Jordi Savall, 1991).

Para finalizar, hay que hablar de las fuentes que permiten el conocimiento y estudio de la música en este primer Renacimiento: los Cancioneros (colecciones de canciones polifónicas).  Los más destacados son el Cancionero de Palacio/Barbieri y el de Segovia. El primero es una compilación de obras de músicos de la corte de los Reyes Católicos, así como de otras principescas o nobiliarias peninsulares.  La mayoría de las obras están en castellano, aunque también hay ejemplos en latín, francés, catalán, euskera y portugués. La temática es muy variada.

Imagen de una de las páginas del Cancionero de Segovia.

En cuanto al Cancionero de Segovia, posiblemente se trate de un compendio de encargos sucesivos a modo de repertorio básico para la capilla de música de la casa real castellana de Isabel la Católica, Felipe el Hermoso y Juana I. Es un libro para servir a la corte ya que contiene obras para todos los momentos importantes, ya fueran profanos o religiosos: más de la mitad en lengua vernácula (castellano -canciones y villancicos-, francés, flamenco e italiano) de temática del primer tipo y las demás en latín (misas y motetes). Ante todo es una de las mejores recopilaciones de música franco flamenca de la época: Guillaume Dufay, Johannes Ockeghem, Josquin Desprez… Gracias a la influencia de Felipe el Hermoso, la corte Castellana estaba a la moda de las tendencias europeas.

Como se puede comprobar, el panorama musical de la época de los Reyes Católicos es un reflejo de la política nacional e internacional del momento, un arte importante por la producción propia de artistas e intérpretes, pero enriquecido con los contactos con otras coronas y reinos, así como con las diversas culturas que convivían en la Península.

Por Águeda Sastre Zamora.