Si hablamos hoy de Fernando El Católico, pensamos en el gran estratega, el regente implacable o el marido cómplice. En la actualidad disponemos de datos, imágenes y documentos que nos aportan información bastante completa sobre su figura pero ¿sabemos cómo lo describían sus coetáneos, los que lo conocieron y se relacionaron con él? La mayoría de las descripciones de las que disponemos coinciden en su inteligencia, habilidad para gobernar y autocontrol. El cronista segoviano Diego de Colmenares describe así al monarca a su entrada en Segovia en 1474:
Mozo de veintidós años, nueve meses y veintitrés días, de mediana y
bien compuesta estatura, rostro grave, blanco y hermoso, el cabello casta-
ño, la frente ancha con algo de calva, ojos claros con gravedad alegre,
nariz y boca pequeñas, mejillas y labios colorados, bien sacado de cuello
y formado de espalda, voz clara y sosegada y muy brioso a pie y a caballo.
Retrato de Fernando el Católico. Kunsthistorisches Museum. Viena.
Una de las descripciones más conocidas es la del cronista Hernando del Pulgar, quien también nos dejó una completa descripción de la reina Isabel. Del Pulgar dibujó este retrato de Fernando:
Don Fernando y doña Isabel Reyes de Castilla y de Aragon. Rimado de la Conquista de Granada, Marcuello, h. 1482-94. Chantilly, Musée de Conde.
De mediana estatura, bien proporcionado en sus miembros, con las facciones
del rostro compuestas, los ojos rientes, los cabellos prietos y llanos, el ha-
bla igual, ni presurosa ni mucho espaciosa. De buen entendimiento y muy
templado en su comer y beber y en los movimientos de su persona, por-
que ni la ira ni el placer hacían en él alteración. Cabalgaba muy bien a
caballo en silla de la guisa y de la jineta; justaba sueltamente y con tanta
destreza que ninguno en todos sus reinos lo hacía mejor. Era gran cazador
de aves, de buen esfuerzo y gran trabajador en las guerras. De su natural
condición era inclinado a hacer justicia y también era piadoso y compa-
decíase de los miserables que veía en alguna angustia. Y había una gra-
cia singular, que cualquiera que con él hablase luego le amaba y le desea-
ba servir, porque tenía la comunicación amigable…
Como se observa, estas descripciones del rey son muy benévolas y ensalzan su figura desde aspectos variados y siempre indulgentemente tal y como es de esperar de sus cronistas. Sus detractores lo describían en otros términos y nos muestran otras “imágenes” del político calculador o falto de palabra al incumplir promesas cuando así lo requería la gobernanza de sus reinos. No en vano fue la inspiración de “El Príncipe” de Maquiavelo en el que una de las máximas para ser un buen gobernante es que el fin justifica los medios o “Tanto monta, monta tanto”.
Pero no sólo disponemos de descripciones documentales sobre el monarca. Son numerosas las imágenes de Fernando en retratos y escenas, muchas de ellas, cargadas de un fuerte simbolismo político y religioso.
Posiblemente el retrato más conocido y difundido del rey sea el de Michel Sittow en el que Fernando aparece representado de tres cuartos con túnica oscura y bonete negro a la moda del momento. Este tipo de retratos no son mera representaciones figurativas, son un medio de propaganda política que transmite la serenidad y firmeza del gobernante.
Otro de los ejemplos pictóricos en los que podemos encontrar al rey Fernando es en la tabla de la Multiplicación de los panes y los peces del Políptico de Isabel la Católica en el que también aparece representada la reina, identificada como la mujer rubia sentada, tocada con cofia y joyel al cuello. Detrás de ella, en pie, se encuentra un caballero identificado como Fernando con ropón azul y bonete negro.
También se conservan imágenes de Fernando en otros medios plásticos como los 54 relieves de la sillería baja del coro de la catedral de Toledo. El entallador, Rodrigo Alemán narra en los respaldos de esta sillería diferentes escenas de la Toma de Granada en las que el protagonista es el rey montado a caballo son sus arreos militares.
Los códices constituyen otra de las manifestaciones artísticas en las que Fernando e Isabel aparecen representados. Un ejemplo destacado es el Rimado de la Conquista de Granada en el que una de las miniaturas nos muestra a los monarcas acompañados de su hija Juana.
Todas estas escenas y retratos contribuyen a configurar una imagen rica, compleja y matizada de Fernando, permitiendo una aproximación a su personalidad desde múltiples perspectivas. Lejos de ofrecer una representación unidimensional, el conjunto de testimonios pone de manifiesto la diversidad de rasgos que definieron su carácter, su forma de ejercer el poder y su comportamiento en distintos ámbitos de la vida política y personal.
Entrega de Marbella. Sillería del coro de la catedral de Toledo. Rodrigo Alemán. 1489-1486.
Por Loreto Sacristán Guijar.
Historiadora del Arte y Gestora Cultural.
BIBLIOGRAFÍA:
MORTE GARCÍA, CARMEN. La imagen de Fernando el Católico en el Arte: el tiempo vivido y el tiempo recreado (1472-1700). Actas de las Jornadas Fernandinas. Institución Fernando el Católico. 2013.
OCHOA BRUN, MIGUEL ÁNGEL. Semblanza de Fernando el Católico. Actas de las Jornadas Fernandinas. Institución Fernando el Católico. 2013.
Catedral de Toledo. www.catedralprimada.es
Museo Nacional del Prado. https//www.museodelprado.es
Museo de Historia del Arte de Viena. https://www.khm.at/es


