La familia Borgia, famosa por su leyenda negra, fue una de las mayores precursoras del arte del Renacimiento italiano en nuestra península. Los ángeles músicos de la catedral de Valencia (ocultos durante más de trescientos años) son en la actualidad una muestra de ello.

Bóveda de la capilla mayor de la catedral de Valencia con los frescos de los ángeles músicos. Fuente: IVCR.

Los monarcas Isabel y Fernando ostentaron a lo largo de su reinado diversos títulos, pero es el de Católicos, sin lugar a duda, aquel con el que han pasado a la historia. La concesión del mismo fue realizada a través de la bula Si convenit (1496) por el papa Alejandro VI (Rodrigo de Borja o Borgia, italianizando el apellido), personaje que fuera súbdito de Aragón por su nacimiento en Játiva (Valencia), en 1431. Hay que recordar que este pontífice estaba emparentado con el tío de Fernando, Enrique Enríquez, por el matrimonio de sus respectivos hijos. Fue fundamental para el devenir histórico la relación del pontífice con los monarcas a través de las Bulas Alejandrinas (1493), donde previo al Tratado de Tordesillas ya se fijó la línea divisoria Atlántica de influencia castellana y portuguesa.

Pero hay que recordar que los tratos con Alejandro VI se remontan a 1472 cuando, siendo todavía cardenal y obispo de Valencia, Rodrigo Borgia llegó a la Península como legado papal a fin de visitar su diócesis e intervenir en diversas cuestiones políticas, entre ellas el propio matrimonio de Isabel y Fernando (celebrado con una bula falsa en 1469). En su viaje por Aragón y Castilla, el cardenal trajo por fin el documento de Sixto IV que lo validaba, decisión en la que su persona tuvo mucho que ver, pues buscaba crear una sólida alianza con Fernando e Isabel.

Alejando VI (Cristofano dell’Altissimo).

Aunque la leyenda negra de los Borgia (favorecida en parte por sus detractores) es harto conocida, con este artículo no se pretende ahondar en ella, sino poner énfasis en una impresionante obra artística patrocinada por el entonces cardenal como regalo a su diócesis y que ha permanecido oculta más de trescientos años: Los ángeles músicos de la catedral de Valencia. Fue precisamente en el citado viaje de 1472 cuando Rodrigo, viendo el estado en el que se encontraba la decoración de la capilla mayor de la catedral valenciana (destruida por un incendio en 1469, causado posiblemente por los efectos pirotécnicos de la celebración de Pentecostés en el interior del templo), decidió donar una serie de opulentas obras, introduciendo en Valencia sus gustos estéticos del Renacimiento italiano y ostentar de esta forma su poder como mecenas.

Al llegar a Valencia, Rodrigo iba acompañado de los pintores italianos Francesco Pagano y Paolo da San Leocadio, a los que encargó las pinturas al fresco para el altar mayor de la catedral, proyecto contratado por el cabildo en 1472. Se trataba de un programa iconográfico que mostraba un Cristo en Majestad con los doce apóstoles y en la bóveda una virgen rodeada de doce ángeles músicos sobre fondo azul ultramar (lapislázuli) y estrellas con pan de oro. La técnica mayoritaria de la obra es la del buon fresco, aunque algunos detalles finales se hicieron con temple a secco.

Detalle del ángel arpista. Fuente: IVCR.

El trabajo no estuvo exento de dificultades, pues fueron muchas las diferencias que los pintores mantuvieron con el cabildo y artistas locales por las formas novedosas traídas de Italia (un naturalismo alla romana nunca antes visto en una Valencia que gustaba del preciosismo del gótico) y por haber empleado en algunos detalles materiales más económicos de los fijados en el contrato como ostentación del comitente, error que tuvieron que enmendar para poder cobrar su salario.

Con la caída en desgracia de la familia Borgia tras la muerte de Alejandro VI (1503), el gusto artístico por lo italiano fue decayendo en la capital del Turia. Posteriormente, el cambio de gusto estético del Barroco y el deterioro de los frescos hizo que Luis Alonso de los Cameros, arzobispo de Valencia, ordenara al arquitecto Juan Pérez Castiel remodelar la decoración picando los frescos, tapándolos con una nueva obra barroca (1674). Obviamente los conceptos de respeto y conservación del patrimonio que tenemos en la actualidad chocan bastante con esta clase de actuaciones, pero siempre hay que analizar los hechos en su contexto histórico.

Los operarios del siglo XVII no picaron las pinturas por completo (puede que encontraran la labor fatigosa e inútil, ya que éstas iban a quedar cubiertas con la nueva bóveda), aunque realizaron ciertos actos vandálicos, como rayones y grafitis de mal gusto. Se hicieron algunas perforaciones en la pintura para anclar el cerramiento barroco, pero la bóveda de Pérez Castiel se situó a una distancia de unos 80 centímetros de la antigua, gracias a lo cual los frescos pudieron salvarse.

Comparativa de la bóveda del XVII con los frescos del siglo XV.

Carmen Pérez en el momento del descubrimiento. Fuente: IVCR.

En los años 60 del siglo XX se introdujeron unos tubos de uralita y yeso para ventilar la cubierta, adhiriéndolos a las pinturas renacentistas sin prestarlas atención. Hubo que esperar hasta el 22 de junio de 2004 para que los ángeles músicos pudieran ver de nuevo la luz del día: gracias a los estudios previos para la restauración de la bóveda barroca, se decidió comprobar el estado de los frescos introduciendo una cámara endoscópica en el hueco entre ambas cubiertas. Las palabras de Carmen Pérez García (directora del IVCR y testigo del hallazgo) explican perfectamente la impresión del descubrimiento: aun tiemblo al recordar el momento (…), aparecieron ante nosotros las hermosas caras de los ángeles músicos que parecían contemplarnos sorprendidos”.

Tras muchos debates internacionales, se decidió quitar la bóveda de Pérez Castiel (documentándola para volver a montarla en un nuevo emplazamiento en el futuro) y restaurar los frescos de Rodrigo Borgia, que presentaban un buen estado de conservación, con las más modernas tecnologías para evitar su deterioro (2004 a 2007). Para entender mejor este proceso, es muy interesante el documental Un cel d’àngels (Víctor Martínez Martí, Nel.lo Pellisser, Fernando Martínez) creado durante la intervención a pie de obra: https://elbauldevictor.com/los-angeles-musicos-de-la-catedral-de-valencia/

De todo el conjunto se han podido rescatar las pinturas de las plementerías, es decir, los doce ángeles músicos de cuatro metros cada uno sobre cielo azul estrellado. El detallismo y precisión de los instrumentos que tocan ha fascinado a luthiers de todo el mundo, que han creado copias con las que se dan conciertos y se realizan exposiciones. El conjunto valenciano de música antigua Capella de Ministrers ha grabado con ellos un disco (Música Angélica, 2006), lo que nos permite imaginar cómo sonaría aquella corte celestial de Rodrigo Borgia: https://www.youtube.com/watch?v=Zt2kTYeksxw

Instrumentos de los ángeles.

Instrumentos de los ángeles.

Instrumentos de los ángeles.

Los ángeles músicos, después de estar ocultos más de trescientos años, son en la actualidad una obra fundamental para los estudios artísticos y musicales del Renacimiento en la Península y ayudan a reconsiderar el papel de la familia Borgia como mecenas en el denominado Siglo de Oro Valenciano.

Por Águeda Sastre Zamora.

BIBLIOGRAFÍA:

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PÉREZ GARCÍA, C., “El misterio de los ángeles músicos de la Catedral de Valencia”, en revista Restauración & Rehabilitación, nº 106, 2008, págs. 46-61.

PÉREZ GARCÍA, C., “Las pinturas ocultas de la catedral de Valencia”, en revista Mètode: Anuario, nº 2008, 2008, págs. 246-255.

PÉREZ GARCÍA, C. (coord.), Los Ángeles Músicos de la Catedral de Valencia: estudios previos, Generalitat Valenciana, Valencia, 2006.

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https://losojosdehipatia.com.es/cultura/arte-2/los-angeles-musicos-de-la-catedral-de-valencia/

https://museocatedralvalencia.com/la-visita/recorrido-capillas/los-angeles-musicos/

http://www.miravalencia.com/los-angeles-musicos-de-la-catedral-de-valencia/

http://epoca1.valenciaplaza.com/ver/134677/verdades-y-mentiras-sobre-los-frescos-de-la-catedral.html

https://marcopolito56.wordpress.com